El paseo de la Castellana se llenó de nostalgia. La mañana del 15 de mayo, mientras muchos madrileños disfrutaban de las rosquillas del Santo en la Pradera de San Isidro, otros dejaban retroceder sus recuerdos a décadas atrás.
Un centenar de joyas del motor en la Castellana
Alrededor de un centenar de vehículos clásicos de todo tipo, todos ellos construidos entre 1900 y 1969, se dieron cita en las cercanías de la plaza de San Juan de la Cruz, junto a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales (ETSII). Coches de diferentes épocas, desde un Darracq de principios del siglo XX hasta clásicos de SEAT, Barreiros o Citroën, compartieron espacio con motocicletas, camiones y vehículos militares.
No faltaron los autobuses, destacando joyas como el Chevrolet Capitol de 1927, con los viejos colores azules de ALSA, y las unidades conservadas en el Museo de la EMT de Madrid. Allí estaban el Pegaso 6050 en color rojo y asientos de escai acolchados, del que este modesto cronista tiene algún recuerdo infantil, y el impresionante Guy Arab II de doble piso. Entre ellos, un curioso «intruso»: un flamante Irizar IE Bus, uno de los más modernos de la flota de la EMT, que no quiso perderse la fiesta de sus antepasados. Su presencia respondía a un motivo: mostrar la evolución entre los viejos vehículos de gasolina y la movilidad eléctrica, representada con su presencia. Siendo sinceros… el Pegaso tampoco es de la época, ya que se fabricó en 1978.
El olor de la memoria
Las agujas del reloj se aproximaban al mediodía cuando el ambiente empezaba a llenarse de un olor desconocido para muchos, pero que otros teníamos guardado en el archivo de nuestra memoria: el emitido por los motores de combustión y diésel de aquellos viejos vehículos. Durante cerca de hora y media, prácticamente todos aquellos vehículos se pusieron en movimiento, salvo uno que quedó en tierra por una avería, bajando y subiendo por el paseo de la Castellana, entre las plazas de San Juan de la Cruz y de Cibeles. Muchos se llenaron de nostalgia, recordando épocas pasadas; otros, por el contrario, los veían por primera vez con los ojos llenos de curiosidad y sorpresa.
Hasta la próxima cita
Una vez terminado el desfile, los vehículos regresaron junto a la sede de la ETSII y callaron de nuevo sus motores, mostrando de nuevo sus líneas clásicas y sus hermosas figuras que, a modo de espolón de proa, adornan el radiador de muchos de estos viejos coches. Ya sin la presencia de los autobuses de la EMT, que ya regresaron a su museo, el resto permaneció allí hasta las 14:30, en que se pusieron de nuevo en marcha, esta vez para volver a sus garajes o a sus lugares de aparcamiento. Fue entonces cuando la lluvia, amenazante durante gran parte de la mañana, hizo acto de presencia, aunque sin deslucir la fiesta de los vehículos clásicos que amenizó la mañana del día de San Isidro.
Esperamos la siguiente cita, y allí estaremos para disfrutar de nuevo de ellos.
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