Corrían los viejos tiempos del reino de Castilla y León cuando el rey Sancho IV el Bravo tuvo a bien entregar a Burgos una pequeña población que se alzaba a poca distancia de la ciudad, a la que el monarca tenía en gran estima y cariño. Este pueblo se llamaba Villaymara, el mismo que hoy forma parte de un barrio en desarrollo y expansión: Villímar. Hasta allí nos dirigimos hoy. (más…)