La Galería de Víctor Manuel II

La Galería Víctor Manuel II de Milán

Durante el siglo XIX, coincidiendo con los años de la Belle Époque, surgió un nuevo modelo de calle comercial, cubierta con vistosas estructuras de hierro y cristal. Se trata de las galerías comerciales, ejemplos de un tipo de arquitectura que buscaba combinar la efectividad de los negocios con la grandilocuencia y la elegancia artística de una época. Hoy visitamos una de ellas: la dedicada al rey Víctor Manuel II de Italia, ubicada en una ciudad llena de belleza: Milán.

Ubicación y accesos

Dedicada al monarca que unificó Italia, por lo que recibe el apelativo de Padre de la Patria, la Galería de Víctor Manuel II se abre junto a la magnífica catedral milanesa. En su extremo opuesto encontramos otro rincón mítico de la ciudad: la plaza de la Scala, presidida por el teatro del mismo nombre —templo musical donde deslumbró el irrepetible Giuseppe Verdi— y por la estatua de otro genio indiscutible: Leonardo da Vinci. En los laterales restantes, en los lados cortos de la cruz, se encuentran dos accesos más: uno hacia la calle de Silvio Pellico y otro hacia la dedicada a Ugo Foscolo.


Arquitectura y decoración

Su autor fue el arquitecto Giuseppe Mengoni, a quien se dedica una lápida conmemorativa en la entrada de la plaza del Duomo. De marcado estilo neorrenacentista, la galería está formada por dos pasillos perpendiculares cuyos brazos se cruzan en una plazoleta octogonal rematada por una cúpula de hierro y cristal, con las pechinas decoradas con el águila de la casa real de Saboya. Las lunetas resultantes de la bóveda están adornadas con cuatro frescos que representan a los continentes: África, firmada por Eleuterio Pagliano; América, obra de Raffaele Casnedi; Asia, pintada por Bartolomeo Giuliano y Europa, trazada por Angelo Pietrasanta.


Los mosaicos del suelo

El suelo, compuesto por mosaicos, muestra varios símbolos heráldicos, entre ellos el escudo de armas del Reino de Italia y los de las cuatro capitales históricas de Italia: Florencia, Milán, Roma y Turín. En este último se encuentra la firma del artista que les dio forma: Giacomo Fabricio, creador también de los mosaicos que adornan la bellísima Estación Central de Milán, una de las más bonitas de Italia. El blasón turinés, representado por un toro, es víctima de una curiosa tradición que consiste en girar pisando las partes pudendas del animal. Esta costumbre, extendida entre los miles de turistas que visitan Milán, obliga a restaurar el mosaico con frecuencia.


Historia y construcción

Su construcción, que implicó el derribo de varios edificios de origen medieval, fue muy polémica en su momento. Pese a ello, la galería fue inaugurada el 15 de septiembre de 1867, siendo posteriormente ampliada por el propio Mengoni. Fue entonces cuando la fatalidad quiso posarse sobre este espacio: el rey, enfermo de las fiebres que no tardarían en causarle la muerte, excusó su asistencia al evento, lo que no sentó demasiado bien al arquitecto. Mengoni falleció súbitamente el 30 de diciembre de 1877, al caer desde lo alto de un andamio en la propia galería. Aún no se sabe si fue un accidente o un suicidio premeditado, posiblemente provocado por las presiones económicas asociadas a la construcción del edificio.


Otras galerías milanesas

La Galería de Víctor Manuel II no es la única galería de este tipo que podemos encontrar en Milán. Antes de su construcción ya existía la Galería de Cristoforis, inaugurada en 1832 y demolida en 1935. Muy cerca de ambas, en la calle dedicada a la memoria del rey unificador de Italia, encontramos otra galería: la Galería del Corso. Hay más, de diferentes épocas y estilos. Iremos algún día a conocerlas.

Fuentes consultadas:

  • Bitácora Crónicas de Milán
  • Wikipedia

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