Cervantes y Talavera de la Reina
Considerada por Miguel de Cervantes como su mejor obra, Los trabajos de Persiles y Sigismunda es también una de las más desconocidas. En ella, el gran escritor nombra, como lugar de origen de una de las protagonistas, la tierra de Talavera. Hoy, Cuaderno de un viajero inquieto visita esta ciudad buscando los ecos de Cervantes en sus calles.
Llegada en el «Murallas de Talavera»
Llegamos a Talavera de la Reina a bordo de un tren muy especial, el «Murallas de Talavera», la propuesta de nuestros amigos de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid para el pasado sábado, 3 de mayo. Debemos admitir que no era este nuestro objetivo en la ciudad del Tajo, ya que teníamos otro plan en mente. Sin embargo, como el hombre propone y Dios dispone, cambiamos de idea por motivos que no vienen a cuento relatar ahora.
Las lápidas cervantinas
Admirábamos las recias murallas y sus torres albarranas cuando advertimos una lápida en la que se cita a Miguel de Cervantes. Hecha en la inconfundible cerámica talaverana y firmada por el famoso Ruiz de Luna, evoca un diálogo de la citada obra cervantina en la que uno de los personajes afirma ser de la mejor tierra de Castilla, esto es, de Talavera de la Reina. Por cierto, el título de la obra está, de nuevo, mal escrito, al figurar Segismunda, con E, en lugar de Sigismunda, con I, que es la forma correcta.
Idéntica lápida, con el mismo texto, encontramos en la calle del Marqués de Monistrol, trazado de la carretera N-502a, en el que nos encontramos —aunque nada tenga esto que ver con el espíritu de esta entrada— un hito del Plan Peña de la antigua N-V. Suponemos que el inmortal autor de Don Quijote de la Mancha tuvo que pasar por Talavera de la Reina, incluso habitar en ella aunque fuera de manera temporal, para nombrar a la ciudad de esta manera.
La lápida de Las Mondas
Otra lápida, esta vez más discreta, la hallamos en un muro de la plaza de toros, muy próxima a la basílica de Nuestra Señora del Prado, la misma que definiera Felipe II como la «Reina de las Ermitas». Situada debajo de un dibujo con un carro tirado por dos carneros, leemos en ella otro fragmento de la referida Los trabajos de Persiles y Sigismunda, en el que se refiere a la fiesta de Las Mondas, de origen pagano y cristianizada en tiempos del godo Liuva II.
El mural de Don Quijote
No muy lejos de esta última lápida, en el agradable paseo de los Arqueros, encontramos un mural cerámico con una representación de don Quijote en tono humorístico. Creado para la edición de 2001 de Casa Decor, en Madrid, fue un encargo del gobierno de Castilla-La Mancha. Forma parte de la interesante Ruta de los Murales de Talavera, que nos anotamos como pendiente para visitar.
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