Un viaje con nostalgia
Sábado, 11 de junio de 2022. Son las ocho y media de la mañana de un día que ya anuncia calor. En la vía 8 de la estación de Madrid-Chamartín, se encuentra un tren de otra época, el Tren de los 80, a cargo de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid. Un tren que, lleno de colores azules, amarillos, ocres y marrones, nos hace recordar, con nostalgia, a los años en que el ferrocarril no estaba dominado por aviones sin alas. Al frente, la grandiosa, potente y elegante locomotora 333.107.1.
Rumbo a Salamanca con música de los 80
Puntual como un reloj suizo, el tren inicia su camino hacia Salamanca. Antes, con paradas en Villalba de Guadarrama, Medina del Campo y Cantalapiedra, el viaje se desarrolla con música que ahonda esa sensación de nostalgia que ya nos invadiera en los andenes chamartineros. Por los altavoces de los coches, suenan sin cesar canciones de Nino Bravo, Modern Talking, Paloma San Basilio, David Bowie, Alaska y Dinarama, Desireless y Mike Oldfield, entre otros cantantes de la época. ¡Incluso suena La casita de papel, mucho más antigua y tonada habitual en fiestas, bodas y saraos de décadas atrás! No podía faltar la estancia en el coche cafetería donde, entre cafés, porras y rosas, se recordaban anécdotas de viajes pasados y de historias ferroviarias de antaño. Para más animación hubo, incluso, un violinista en directo. ¿Qué más se puede pedir?
Medina del Campo y Cantalapiedra
Tras una parada en Medina del Campo, donde se pudo vivir la clásica maniobra del cambio de sentido de la locomotora, el tren continuó hasta Cantalapiedra, donde pudimos estirar las piernas y, algunos de ellos, echar un cigarro con el que calmar los nervios. Hubo, incluso, un paisano de la localidad que pudo saludar a pie de andén a amigos y familiares.
Llegada a Salamanca
Por fin, tan puntual como había salido de Madrid, el Tren de los 80 entraba en los andenes de la estación, ahora camuflada de centro comercial, de Salamanca. Poco antes, en Gomecello, tocaba esperar para dar paso al Alvia entre Salamanca y Barcelona, heredero del legendario y lamentablemente desaparecido Expreso, después Diurno, «Iberia». Por delante quedan cuatro horas para pasear por la ciudad, con la oferta disponible de una ruta guiada para el que así lo deseara. Nosotros, sin embargo, decidimos pasear libremente y encontrar lugares y rincones que traer posteriormente a esta modesta bitácora hasta la hora del regreso, a las 18:30 horas, en que la 333.107 se despedía de Salamanca, en cuyo depósito estuvo asignada durante años, y emprendía el viaje de vuelta.
El regreso por Peñaranda
Esta vez, el Tren de los 80 se encaminaba por la vía de Peñaranda de Bracamonte, donde hicimos una parada, al igual que en San Pedro del Arroyo, donde hizo el cruce con el Media Distancia a Salamanca, y Villalba de Guadarrama. Había una parada más, en Herrаdón-La Cañada, que terminó siendo suprimida.
De vuelta en Chamartín
Por fin, poco antes de que los relojes marcaran las 22:30 horas, el Tren Plaza Mayor de Salamanca entraba en la vía 9 de Madrid-Chamartín, inmersa en las obras de modernización que cambiará su aspecto radicalmente, finalizando el viaje que desde allí se iniciara a las 8:30 de la mañana.
Agradecimiento
No podemos terminar esta entrada sin agradecer al personal de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid por la impecable organización de ese viaje, su amabilidad y atención a bordo y su compromiso con la conservación y mantenimiento en estado de marcha de un tren que, de otro modo, ya no existiría. ¡Muchas gracias a todos!
Descubre más desde Cuaderno de un viajero inquieto
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.




