El declive del ferrocarril convencional
La inexorable decadencia que sufre el ferrocarril convencional, en aras de esa gallina de los huevos de oro mal entendida que es la alta velocidad, provoca que estaciones de cierta importancia y categoría se encuentren reducidas a meros apeaderos con escasos servicios al día. Un ejemplo es La Puebla de Híjar, ubicada en la comarca del Bajo Martín, en la provincia de Teruel.
![]() |
| Vista general del edificio de viajeros. (Fotografía: Mario Sánchez Cachero) |
La estación
La estación se encuentra situada en el punto kilométrico 412,6 de la línea de ferrocarril que une Zaragoza con Tarragona. El edificio actual fue construido en 1917, a expensas de la poderosa Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y a Alicante (MZA), aunque la historia ferroviaria de La Puebla de Híjar se remonta a 1879, cuando entró en servicio el tramo entre esta localidad y La Zaida, perteneciente a la línea entre Zaragoza y La Val de Zafán, a cargo de los Ferrocarriles Carboníferos de Aragón, que actualmente forma parte de la Vía Verde de la Val de Zafán, cuyo punto de inicio se encuentra en este lugar.
Arquitectura y detalles modernistas
El edificio de viajeros consta de tres alturas, disponiéndose en la planta baja el vestíbulo, las salas de espera, el despacho de billetes y las instalaciones del personal de la estación, mientras que las dos plantas superiores estaban ocupadas por viviendas.
Varios detalles llaman nuestra atención. Uno de ellos es el bonito y artístico remate que corona la estación, con las iniciales de la operadora MZA. El otro son las bonitas farolas de inspiración modernista que alumbran las fachadas del edificio de viajeros.
De estación a apeadero
El declive del ferrocarril afectó de lleno a la localidad, perdiendo servicios y personal hasta que, en 2015, la estación fue cerrada y reducida a un simple apeadero sin personal encargado, función que mantiene en la actualidad.
![]() |
| Detalle de los rótulos cerámicos del edificio de viajeros. (Fotografia: Mario Sánchez Cachero) |
Descubre más desde Cuaderno de un viajero inquieto
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.





