El Tren Campo de Calatrava

Como ya sabrá, probable lector de esta modesta bitácora, los ferrocarriles son uno de nuestros principales intereses, siendo uno de nuestros medios de transporte preferidos para desplazarnos y buscar las historias que llenan las páginas de este cuaderno. Y, por supuesto, no podemos dejar de lado las diferentes propuestas de viaje con trenes históricos, en las que procuramos estar siempre que no haya otros compromisos que lo impidan. Una de estas ocasiones tuvo lugar el sábado 7 de junio de 2025, cuando la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid, entidad de la que somos socios, organizó un viaje a la localidad de Almagro a bordo de su Tren de los 80, rebautizado para la ocasión como tren «Campo de Calatrava».

Salida desde Madrid

Una vez más, el punto de partida fue la estación de Madrid-Chamartín, aún sumida en ese caos que suponen las obras de modernización y ampliación en las que está inmersa. Cerca de las nueve de la mañana, el tren inició su viaje desde la vía 7, adentrándose en el túnel de Recoletos para detenerse en Atocha-Cercanías, primero, y en Aranjuez, después, para hacer sendas paradas comerciales. Desde la bella estación arancetana, el tren «Campo de Calatrava» prosiguió su viaje hacia tierras manchegas. Entre medias, los viajeros recibieron, como es ya habitual, un billete conmemorativo del tipo Edmonson, impreso en la ya centenaria Goebel 970 por Edmorón. Imprenta Histórica Ferroviaria. Un saludo a Rubén por su extraordinario trabajo.

El camino a Almagro

Mientras los viajeros desayunaban en el coche cafetería, compraban recuerdos en la tienda del tren o, simplemente, disfrutaban de los campos castellanos, el tren avanzaba por las antiguas vías de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y a Alicante —la conocida como M.Z.A.—, atravesando dos importantes nudos ferroviarios, lamentablemente reducidos a la mínima expresión: Alcázar de San Juan, donde el tren «Campo de Calatrava» tomaba la línea de Andalucía, y Manzanares, donde la composición se apartó de esta última para adentrarse en la de Ciudad Real.


En Almagro

Finalmente, ya rozando el mediodía, el tren entraba en la estación de Almagro. Algunos viajeros disfrutaron de una visita guiada al famoso Corral de Comedias de la localidad, mientras que otros prefirieron conocer la ciudad, que obtuvo esta categoría en tiempos de Carlos IV, a su propio ritmo, admirando sus casas solariegas, sus fachadas blasonadas y su hermosa Plaza Mayor, caracterizada por sus galerías acristaladas instaladas por orden de la familia Fugger, banqueros del rey-emperador Carlos I, castellanizados como Fúcar, en el siglo XVI.

El regreso

Ya avanzada la tarde, el «Tren Campo de Calatrava» iniciaba su viaje de regreso. Rodeada de nuevo por los tonos amarillos y ocres de los campos de Castilla, la composición deshacía el camino realizado por la mañana, deteniéndose nuevamente en las estaciones de Aranjuez y Atocha-Cercanías, para rendir viaje en Madrid-Chamartín pocos minutos antes de las 21 horas. Aún tuvieron tiempo los viajeros de ver cómo el tren abandonaba la estación, rumbo a la base en la que descansará hasta su próximo periplo, en el que —salvo imprevistos— estaremos de nuevo.


Mientras tanto, sirva a los lectores de esta bitácora, que son pocos, pero alguno hay, este pequeño resumen en vídeo de este bonito viaje, al tiempo que agradecemos a la AAFM y a Alsa Rail la impecable organización del mismo.

No olvidemos que viajar en tren no es sólo desplazarse: es volver a sentir el tiempo.


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