La leyenda del Picón de Felipe
Cuenta una leyenda que, a fines del siglo XIX o principios del XX, un cabrero llamado Felipe acudía a diario con su rebaño a unos parajes situados a orillas del río Duero, junto a la frontera con Portugal. Allí coincidía con una muchacha de Bruçó, un pueblo portugués situado a escasa distancia, de la que se enamoró. Cierto día, la chica dejó de frecuentar el lugar, causando a Felipe una honda desesperación que le llevó a idear una descabellada idea que, cegado por el amor y la pasión, no tardó en llevar a cabo: construir un puente que le permitiera cruzar el Duero. Con sus escasas herramientas y sus propias manos comenzó su empeño, pero murió de agotamiento durante el transcurso de su tarea. En su honor y en su recuerdo, aquel escarpado paraje comenzó a conocerse como Picón de Felipe.
Una ruta en los Arribes del Duero

Hoy, el Picón de Felipe pertenece al término municipal de Aldeadávila de la Ribera, en Salamanca, y se encuentra enclavado en el Parque Natural de los Arribes del Duero, una bellísima comarca compartida con nuestro país vecino, donde se conoce como Douro Internacional.
Las hermosas vistas desde el Picón de Felipe

Se deja notar la mano del hombre
La mano del hombre se deja notar en el Picón de Felipe en la forma del dique de la presa de Aldeadávila, de la que se alimentan las dos centrales eléctricas cercanas, inauguradas en 1962 y 1986, respectivamente, cuya producción es la mayor de España y de las más importantes de Europa. Como curiosidad, citemos que en la calzada del dique se rodaron algunas escenas de la premiada superproducción Doctor Zhivago (1965), en la que participaron como extras numerosos trabajadores de la central y vecinos de Aldeadávila de la Ribera. Asimismo, las instalaciones de la central sirvieron de escenario para las escenas finales de La cabina (1972), de Antonio Mercero.
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Muy interesante. Enhorabuena
Gracias.