El «Torrezno Exprés»

El ferrocarril tuvo un marcado protagonismo el fin de semana. Por un lado, los aficionados tenían una cita en el Museo del Ferrocarril de Mora la Nova (Barcelona), donde pudieron ver circular algunos de sus vehículos, como la locomotora de vapor MZA 178 o el automotor eléctrico 444. Mientras tenía lugar este evento, las asociaciones madrileña y zaragozana de amigos del ferrocarril, AAFM y AZAFT, sacaban a la vía sus trenes históricos, con destino a Soria. Esta iniciativa, que congregó a un buen número de viajeros, recibió el apropiado nombre de «Torrezno Exprés».

Salida desde Madrid

No eran todavía las ocho y media de la mañana cuando el Tren de los 80 de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid, con la magnífica 269-401-6 «Milrayas» al frente, arrancaba de la vía 12 de la estación de Madrid-Chamartín, con destino a una de las capitales de provincia más hermosas y olvidadas: Soria. Detrás de la locomotora se encontraban los coches AA-10012, AA-9006, BBR-9804, BBL-9606 y Bc10x-9651.

Encuentro en Torralba

Después de realizar dos paradas comerciales en Alcalá de Henares y en Guadalajara, la mitad madrileña del «Torrezno Exprés» llegaba a Torralba, estación soriana en la que arranca la línea de Soria, ramal de la general que, desde Madrid, llega hasta Zaragoza y Barcelona, construida por M.Z.A. en aquellos lejanos años del siglo XIX. Allí esperaba ya el Tren Azul, esta vez multicolor, de AZAFT, al frente del cual se encontraba la 333-107-1, que había partido de la capital aragonesa, haciendo sus pertinentes paradas en Casetas y en Calatayud.

Aquí estaría el plato fuerte de la jornada. Durante una hora, los viajeros y aficionados allí congregados pudieron contemplar y disfrutar de las maniobras necesarias para acoplar los dos trenes que, juntos, emprenderían el viaje hasta Soria. Durante este tiempo, aparte del espectáculo ferroviario, los viajeros pudieron degustar un delicioso torrezno, el mismo que daría nombre a este tren especial que hizo las delicias de los allí congregados.

Camino a Soria

Finalmente, después de acometer la línea de Torralba a Soria, la vistosa composición atravesaba el esbelto viaducto que salva el río Golmayo, con los traqueteos y el inequívoco ruido del viejo carril sin soldar que tuvieron las vías hasta la renovación acometida hace ya más de un año. Durante el viaje, los viajeros pudieron conocer y admirar ambos trenes, siempre con la amabilidad y disponibilidad de los voluntarios de las dos asociaciones.

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En su menguada playa de vías soriana, merced a un «plan constructivo de racionalización de vías» (sic), quedaría estacionado nuestro tren, acompañado por un S598, que esperaba su turno para asegurar el exiguo e insuficiente servicio Regional Express a Madrid.

En la ciudad

Ya en Soria, los viajeros se dispersaron por la ciudad, disfrutando de las bellezas de la ciudad y de la oferta culinaria castellana. Ya por la tarde, después de pasear y explorar sus calles en busca de rincones con los que llenar futuras páginas de nuestro cuaderno, emprendimos el regreso a la estación soriana. A las seis de la tarde, puntual, la potente bocina de la «Tresmil» anunciaba la salida, rindiendo viaje en Madrid-Chamartín, esta vez en la habitual vía 9B.

La despedida en Torralba

Anteriormente, de nuevo en Torralba, tocaba desacoplar al Tren Azul y decir hasta luego a nuestros amigos zaragozanos, esperando el momento de compartir de nuevo las vías de nuestro ferrocarril de siempre.


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