El tren «Murallas de Ávila»
Durante la recordada década de 1980, Renfe puso en circulación una serie de trenes turísticos, bautizados con el nombre de algún monumento o cualidad de cada ciudad a la que se dirigían. Uno de ellos era el «Murallas de Ávila», cuyo destino era esta bonita localidad castellana. El pasado sábado, Día de la Hispanidad, la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid (AAFM), recuperó este histórico tren, recorriendo los 120 kilómetros que separan las estaciones de Madrid y de Ávila.
Salida desde Chamartín
Eran poco más de las nueve de la mañana cuando un tren de otra época entraba en la vía 9B de la estación de Madrid-Chamartín. Al frente, la locomotora 269-413-1 «Patricia». Detrás, los coches de viajeros AA-10012, AA-9006, BBR-9805 y BBL-9606, todos ellos custodiados por la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid. Los andenes, ahora inmersos en una importante obra de remodelación, recordaron los tiempos en que los trenes expresos recorrían la geografía española. Finalmente, a las diez menos veinte, con un pequeño retraso provocado por motivos de gestión de tráfico, el tren «Murallas de Ávila» iniciaba su viaje hacia esta bella ciudad castellana.
El viaje de ida
Al paso seguro de la eficaz locomotora, el tren avanzaba por la Línea General del Norte, haciendo dos paradas comerciales, en Pitis y en Villalba. Mientras, los viajeros contemplaban el paisaje o disfrutaban de un desayuno en el coche cafetería, donde se encontraba disponible una pequeña tienda con llaveros, calendarios y otros objetos de recuerdo. No faltaron tampoco las tareas de intervención, en las que se entregó el correspondiente billete conmemorativo del tipo Edmonson, lo que ya se ha convertido en una bonita tradición en los viajes con material histórico.
El viaje avanzaba sin contratiempos. En el exterior, sin embargo, la lluvia arreciaba, amenazando la jornada. Sin embargo, para alegría de los viajeros, el tiempo mejoró, cesando la lluvia aunque las nubes no llegaron a desaparecer. Finalmente, con el retraso que se había acumulado a la salida, la colorida composición del tren «Murallas de Ávila» entraba en la vía 2 de la estación de Ávila. Ya en el andén, los viajeros miraban al cielo, confiando en que la lluvia no volviera a aparecer.
En Ávila
Mientras los viajeros recorrían las calles de Ávila, tanto en visitas guiadas como por libre, en la estación tenían lugar las maniobras necesarias para cambiar de vía al tren e invertir la locomotora para, horas después, emprender el viaje de vuelta. Algunos, en esta vida tiene que haber de todo, nos quedamos hasta el fin de estas operaciones, contemplando entre tanto el tráfico ferroviario, hoy reducido prácticamente a los trenes de Media Distancia. Una vez terminadas y estacionado nuestro tren, era nuestro turno para pasear y disfrutar de la ciudad.
l regreso
A las siete menos cuarto de la tarde, ya cercano el anochecer, el tren «Murallas de Ávila» iniciaba el regreso a Madrid, donde llegamos poco después de las ocho y media, después de hacer las mismas paradas comerciales, Pitis y Villalba, que en el trayecto matutino. Acababa así un agradable día, que el tiempo quiso respetar a pesar de las lluvias con las que empezó la jornada. Sólo nos queda esperar ya a próximos viajes para poder viajar de nuevo en este espléndido tren y del buen hacer de nuestros amigos de la AAFM.
Cuaderno de un viajero inquieto agradece a la Asociación de Amigos del Ferrocarril y a Alsa Rail la organización de este viaje, así como su amabilidad y atención durante todo el viaje.
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