La histórica Rampa de Pajares
En noviembre de 2023, los trenes abandonaron las vías de la Rampa de Pajares, sustituyéndola por una nueva línea, la Variante, finalizada después de años de trabajos y demoras. Si bien este nuevo trazado reduce considerablemente la distancia y, por tanto, los tiempos de viaje, no puede evitarse un sentimiento de tristeza al dejar de usar este tradicional paso, uno de los hitos de la ingeniería ferroviaria del siglo XIX. Hoy, sus tráficos se reducen a dos trenes de viajeros, escasas circulaciones de mercancías y a las posibles propuestas turísticas que los distintos operadores, tanto Renfe como privados, puedan ofrecer. Es el caso del viaje que tuvimos la ocasión de realizar este pasado fin de semana, en el que la vieja Rampa revivió tiempos mejores con tres viajes especiales, dos el sábado y uno el domingo, organizados y promovidos por Alsa Rail, filial de la conocida empresa de autobuses que, desde hace varios años, colabora en las operaciones de material histórico ferroviario.
Historia de la Rampa
Inaugurada en agosto de 1884, la Rampa de Pajares permitió que Asturias pudiera comunicarse por ferrocarril con León y con Castilla, hasta entonces reducida a los sinuosos y difíciles caminos que atravesaban el puerto de Pajares. Su inicio, si lo tomamos desde la vertiente leonesa, se encuentra en Busdongo de Arbás, una pequeña localidad que se convertiría en una importante estación de ferrocarril. Desde allí, después de recorrer alrededor de 43 kilómetros, entre los que se abren 63 túneles, el trazado continuó hasta Puente de los Fierros, en el concejo de Lena, donde finaliza. El proyecto y el inicio de su construcción fue promovido por la Compañía del Ferrocarril del Noroeste de España, cuya quiebra, en 1878, detuvo los trabajos hasta que otra operadora, la Compañía de los Ferrocarriles de Asturias, Galicia y León (AGL), acometió las obras de la Rampa, la parte más difícil del trazado. Un año después de su inauguración, AGL fue absorbida por la todopoderosa Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, quien explotó la línea hasta 1941 en que llegó a manos de Renfe. Desde 2005, la infraestructura es propiedad de Adif.
El viaje especial
Muchos fueron los aficionados que, atraídos por la posibilidad de recorrer de nuevo este histórico trazado, reservaron plaza en los mismos. Otros, sin embargo, se apostaron en lugares estratégicos del recorrido, tanto en puentes como en promontorios cercanos a la vía, para inmortalizar la composición con sus cámaras de fotos y de vídeo. Nosotros elegimos el primero de los tres viajes, el sábado por la mañana, cuando, fiel a su cita, el bautizado como «Tren Rampa de Pajares» estaba formado en la vía 3 de la estación de Gijón-Sanz Crespo.
La composición del tren
Al frente, las locomotoras 269-411-5 «Leónides» y la 269-324-0 «Elena», esta última renumerada como 269.401-6. Detrás de ellas, un universo multicolor formado por los coches de 1.ª clase AA-6214, AA-6256, AA-6215 y de 2.ª clase BB-5043, todos ellos integrantes del Tren de Felipe II, otra de las ofertas de trenes turísticos ofrecidos por Alsa Rail. La composición la completaba el coche restaurante 2747-D, el coche estafeta de Correos P.3-3067 y el coche salón ministerial ZZ-1601, conservados por la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y del Tranvía. En el caso de este último, el ZZ-1601, estaba reservado a diversas autoridades y a periodistas.
El recorrido hacia la Rampa
Puntual como un reloj, a las nueve de la mañana arrancó con destino a Oviedo y Pola de Lena, donde hizo dos breves paradas comerciales, adentrándose a continuación en las revueltas y túneles de la Rampa de Pajares, una vez superada la estación de Puente de los Fierros. A medida que el tren ascendía, la niebla se hacía más densa, impidiendo a los viajeros disfrutar del bello paisaje asturiano. Mientras, en el interior del tren, estaba disponible el ambulante postal del tren histórico de AZAFT, a bordo del coche estafeta y la cafetería en el 2747 D. Los viajeros tuvieron, asimismo, un bonito recuerdo: un billete del tipo Edmonson, impreso por Edmonrón, Imprenta Histórica Ferroviaria. Si quiere uno, amable lector, sólo tiene que apuntarse a uno de estos viajes con lo que, además, contribuye a la conservación y restauración del material histórico.
El ascenso por la Rampa
Con el paso firme que aseguran las solventes locomotoras 269, el tren ascendía por las duras curvas de la Rampa, dejando atrás las solitarias estaciones de Malvedo, Linares-Congostinas, donde fuimos testigos de un cruce con el Regional procedente de Valladolid, Navidiello-Para y Pajares. Desgraciadamente, a medida que avanzábamos, la niebla se hacía más densa, negándonos la posibilidad de disfrutar de las maravillosas vistas de las cumbres asturianas. No tardaríamos en adentrarnos en el emblemático Túnel de la Perruca, cuyos tres kilómetros de longitud marcan el límite provincial de Asturias y León.
Busdongo y el regreso
Una vez superado el Túnel de la Perruca, el tren alcanzaba la estación de Busdongo, final de su viaje. Después de una breve parada, provocada por la maniobra de cambio de sentido de la «Leónides», emprendimos el camino inverso, de regreso a Gijón. La otra locomotora, «Elena», descansó en esta ocasión, recuperando fuerzas para darlo todo en el viaje vespertino. Queríamos aprovechar el tiempo de parada en Busdongo para buscar rincones con que llenar más páginas de nuestro cuaderno. Sin embargo, la premura de tiempo disponible en la localidad leonesa lo impidió. No queda más, por lo tanto, que esperar a futuras ocasiones.
Agradecimientos
Nuestro agradecimiento a Alsa y a la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y del Tranvía por la organización del viaje y la magnífica atención recibida por parte de ellos. Tampoco nos olvidamos de Rubén y Edmonrón, Imprenta Histórica Ferroviaria, por el gran trabajo realizado en la confección e impresión de los billetes conmemorativos. Esperemos que esta iniciativa tenga continuidad y que tengamos más ocasiones para disfrutar de este incomparable rincón de nuestro ferrocarril.
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