Atardeceres de Castilla

Que el ferrocarril es uno de los medios de transporte de mayor atractivo es una realidad incontestable. Si a este hecho le unimos la posibilidad de contemplar el atardecer desde la comodidad del asiento del tren, este potencial aumenta de forma evidente. Esta propuesta es, precisamente, la que pudimos vivir el jueves 27 de marzo de 2025 en el tren «Atardeceres de Castilla», un viaje que no dejó a nadie indiferente.

El viaje a Segovia

Organizado por la división ferroviaria de Alsa, el tren «Atardeceres de Castilla» partió de Príncipe Pío, la antigua estación del Norte de Madrid, con destino a Segovia. Desde allí, después de completar las maniobras de inversión de marcha de la locomotora, la composición emprendió el regreso a Madrid, momento en el que los viajeros pudieron disfrutar de los tonos anaranjados que embellecen los arreboles del atardecer.

Las paradas fotográficas

Durante el viaje, se realizaron paradas fotográficas en El Espinar y en Tablada, esta última por partida doble, ya que el tren se detuvo tanto a la ida como a la vuelta. Bien es cierto que esta segunda parada se debió al cruce con el servicio Regional que funciona regularmente por esta bonita línea de ferrocarril. Cabe destacar que estas paradas fueron anunciadas a viva voz por el interventor del tren, a la usanza de los viejos tiempos.

Nostalgia de lo no vivido

Una vez de vuelta, ya en la madrileña estación del Norte, la sensación era extraña. Disfrutamos de un viaje que ya no es posible realizar. El vapor de la calefacción de los coches inundaba de nostalgia los andenes y el interventor «picaba» los pequeños billetes de cartón Edmonson, que él mismo confecciona. Entonces, un extraño pensamiento asaltó nuestra mente: ¿es posible sentir nostalgia por una época no vivida? Pues sí… se puede. Al menos, así lo sintió este humilde cronista.


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