La antigua estación del Norte de Zaragoza

Entre los escasos vestigios del pasado ferroviario de Zaragoza que aún se conservan se encuentra la antigua estación del Norte, posteriormente conocida como Zaragoza-Arrabal, al levantarse entre el barrio del mismo nombre y el de Jesús.

Origen y auge de la estación

La estación del Arrabal fue construida en 1863, sobre un apeadero provisional erigido dos años antes, en 1861, por la Compañía del Ferrocarril de Zaragoza a Barcelona, anexionada en 1878 por la poderosa Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, una de las principales operadoras ferroviarias de aquella época. No tardó en convertirse en la principal estación de la ciudad hasta su cierre en 1973, tras la apertura de Zaragoza-Portillo, que ocupó el lugar de otra histórica terminal ferroviaria de Zaragoza: Campo Sepulcro. Tras su cierre, sufrió un largo periodo de abandono que terminó en 2004, año en que fue restaurada y destinada a sede del Centro Cívico Estación del Norte.

El edificio y su fachada

Ubicada entre las actuales calles de Perdiguera y de Matilde Sangüesa Castañona, solo se conserva el edificio de viajeros principal, habiendo desaparecido el segundo edificio y la marquesina metálica que los unía. En la fachada principal, abierta a la calle de Perdiguera, destaca su maravillosa portada, rematada en un frontón curvo con un decorado y artístico vano circular bajo el cual se conserva el nombre de la compañía de la que recibió su nombre: Caminos de Hierro del Norte. Sin embargo, echamos en falta las estrellas de cinco puntas que fueron el distintivo de la mencionada compañía ferroviaria.

Detalles escultóricos y elementos conservados

A lo largo de la fachada se encuentran diferentes labras en piedra, destacando los capiteles, en los que puede verse una locomotora de vapor con su penacho de humo, flanqueada por dos dragones alados.

Junto a la puerta de entrada se conservan diferentes vestigios de la estación. Uno de ellos son las columnas metálicas que formaban parte del recinto ferroviario.

Otro elemento preservado son las antiguas farolas que iluminaban la calle. De ellas se conservan las bases de hormigón, que hoy sirven de soporte a nuevos fustes metálicos.

La playa de vías y su transformación

La antigua playa de vías ha dado origen a un amplio parque, en el que se echa de menos más césped y arbolado. En él se encuentra un pequeño área de juegos infantiles donde se ha incluido un trenecito, recuerdo del pasado ferroviario de este lugar.

Los raíles del tranvía

Regresamos a la fachada principal para recrearnos ante otro vestigio del pasado ferroviario de Zaragoza: los raíles del tranvía, concretamente de la línea 4, en servicio entre 1885 y 1971.

Desgraciadamente, la zona está habilitada como aparcamiento, por lo que estos raíles quedan ocultos bajo los coches allí estacionados. Desde aquí animamos al Ayuntamiento de Zaragoza a poner en valor estos restos del pasado de su ciudad.

Un cierre con imágenes

No podemos terminar esta entrada sin el tradicional vídeo de nuestro canal de YouTube, en el que ofrecemos más fotografías de esta antigua estación.


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