Paseo por el embalse del río Cuevas, en Arenas de San Pedro

Hoy vamos a dar un paseo por un entorno de peculiar belleza: el embalse del río Cuevas, en Arenas de San Pedro, en Ávila. Se trata de una ruta muy sencilla, de apenas dos kilómetros de longitud, ideal para pasear en familia, sin prisas, bordeando el pantano.

El punto de partida: el Castillo de la Triste Condesa

Empezamos nuestra ruta en el Castillo de la Triste Condesa, construido en el siglo XV por orden del condestable Ruy López Dávalos. Su nombre lo recibe de Juana de Pimentel, quien vivió en él durante varios años después de la muerte de su marido, el valido real Álvaro de Luna.

A su lado encontramos la Cárcel de los Picos, cuyos recios muros y cubos esquineros exteriores delatan claramente su antigua función. Hoy alberga dependencias judiciales y administrativas, así como una oficina de Correos. No tardamos en llegar al río Arenal, que atravesamos mediante una moderna pasarela de madera, parte de la senda fluvial que cruza la localidad, no sin detenernos unos instantes en el puente de piedra que se levanta a su lado. Este río une sus aguas a las del río Cuevas a pocos metros de este lugar.

El paseo junto al embalse

Los primeros metros del paseo discurren por una carretera, por lo que hay que caminar atentos al tráfico. Poco después abandonamos el asfalto y comenzamos a caminar por una senda propiamente dicha, rodeada de una valla de madera con abundantes bancos colocados a lo largo del recorrido. De pronto, algo nos llama la atención. En medio del embalse encontramos una escultura: El baño de Ataecina, del escultor salmantino Fernando Sánchez Blanco.

El regreso y el merendero

Un pequeño puente de madera con pretiles de piedra nos indica la mitad de nuestra ruta. Lo atravesamos para iniciar el camino de vuelta. A la mitad de este recorrido encontramos un pequeño merendero, en el que comer tranquilamente y, ya por la tarde, terminar los pocos metros que restan de la ruta.

Qué ver en Arenas de San Pedro

Una vez cruzada la presa, llegamos de nuevo a la carretera en la que comenzamos a caminar, dando por finalizada nuestra ruta. El resto del día se puede dedicar a pasear por Arenas de San Pedro, visitando el Palacio de la Mosquera, del siglo XVIII, la Iglesia de la Asunción o el puente medieval de Aquelcabos, de origen romano.


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