Una paradoja arquitectónica

Tiene cinco esquinas, pero le falta una de tener cuatro. Esta paradoja la encontramos en la torre de la iglesia de San Miguel, en Grajal de Campos (León), un pueblo enclavado en la ruta del Camino de Santiago de Madrid, próximo a Sahagún, donde enlaza con el Camino Francés. Desde allí, siguiendo esta rama de la ruta jacobea, llegamos hasta Grajal de Campos.

Gótico, renacimiento y barroco

Construida en el siglo XVI, la iglesia de San Miguel, en Grajal de Campos, es una interesante muestra del arte gótico castellano a la que no le faltan elementos renacentistas y barrocos. Su curiosa torre se alza cuarenta metros desde el suelo y, pronto, nos llama la atención su curiosa planta que, como vemos en las imágenes, le falta una esquina y, sin embargo, tiene una más.

Una solución práctica

Este característico recodo, único en España, que sepamos, viene dado, según se dice, por un motivo práctico. Su construcción a la manera tradicional hubiera quitado espacio a la calle en que se alza, lo que obligó a una curiosa solución: quitarle una esquina, dejarla con tres. Con ello se lograría el espacio necesario en la vía pública, a la vez que daba a la torre una quinta esquina. Visto el espacio que hoy existe, esta explicación nos resulta algo peculiar, pero el Grajal del siglo XVI no sería el mismo que hoy podemos pasear y admirar. Sea como fuere, esta particularidad de la torre hace que su bella factura en ladrillo sea digna de visitar y justifique el dicho local que afirma que la atalaya tiene cinco esquinas porque no pudo tener cuatro.

El Palacio de los Condes y la estación

Aprovecharemos para visitar el interior del Palacio de los Condes de Grajal uniéndonos a una de las visitas guiadas (¡Muchas gracias a nuestro guía por sus magníficas y amenas explicaciones!). El resto del día lo ocuparemos en pasear por sus calles, contemplando las casas de adobe tan características de la zona, antes de encaminarnos hasta la vieja estación de ferrocarril de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, donde tomaremos el tren regional que, en pocos minutos, nos devolverá a Sahagún, donde pernoctamos en este viaje

En Cuaderno de un viajero inquieto siempre utilizaremos y aconsejaremos el transporte público.


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