Una promesa pendiente…
Hace varios años, sentado en un banco de Bolonia junto a la estatua de bronce de Lucio Dalla, me hice el propósito de viajar hasta Sorrento para ver en primera persona el lugar que inspiró una de sus canciones más bellas: Caruso. Por fin, pude visitar esta bella ciudad italiana para cumplir aquella promesa. Lástima que no pudiera ver la suite que habitaron ambos artistas, pero no se puede tener todo… Unos pocos miles de euros lo impiden.
La historia de una canción emblemática
En 1985, una avería en su barco obligó a Dalla a atracar en el puerto de Sorrento. Este inconveniente le obligó a hospedarse en un hotel, en espera de una pieza de repuesto. Este hotel era el lujoso Excelsior Vittoria, el mismo en el que durmió, en el ya lejano 1921, una leyenda de la ópera: Enrico Caruso. El resto forma parte de la historia de la música.
Los caprichosos designios del destino quisieron que Dalla ocupara la misma estancia en la que, sesenta años atrás, lo hiciera Caruso. Allí, con el golfo de Sorrento ante sus ojos, e inspirado por la historia del legendario tenor napolitano, empezó a dar forma a una de sus canciones más famosas. Una pieza que llevaría el nombre de su protagonista: Caruso. Una canción que, poco después, alcanzaría fama mundial en la voz de otro inolvidable tenor: Luciano Pavarotti. 
El recuerdo a Lucio Dalla
Son muchas las referencias a Lucio Dalla en Sorrento. Nada más salir de la estación de ferrocarril encontramos un mural con su retrato. El cantautor es representado con su característico gesto, tocado con una gorra azul y sus redondas gafas. Su autor es Jorít, un artista napolitano conocido por sus retratos murales.
Más lejos, pegado a la entrada del parque de la Villa Comunale de Sorrento, Dalla aparece en otro mural, con aspecto modernizado y un teléfono móvil en la mano.
Junto al músico aparecen Sophia Loren, también relacionada con Sorrento, y el tenor Enrico Caruso. El mural, pintado en 2018, es obra del artista callejero TVBoy.
El muelle de Lucio Dalla y el hotel de Enrico Caruso
No acaban aquí los homenajes que Sorrento dedica a Lucio Dalla. De camino al puerto, donde tomaríamos el ferry que nos llevaría hasta Nápoles, descubrimos que el muelle lleva el nombre del inolvidable cantautor boloñés.
Alzando la vista, se puede comprobar que, desde este punto, se ve claramente el exclusivo y lujoso hotel que inspiró a Dalla su legendaria canción y, entre sus balcones, aquel que, con seis décadas de distancia, compartiera con Enrico Caruso.
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