La Leyenda de Monsanto: El Asedio y la Vaca Estratégica
Cuentan las crónicas que, durante un asedio al castillo de Monsanto, el hambre y la falta de víveres empezaban a hacer mella en el ánimo de los sitiados, a quienes apenas les quedaba de un montón de trigo y una vaca. Entonces, en mitad de esta situación tan poco halagüeña, alguien ideó una estratagema: dar de comer el trigo a la vaca y arrojarla posteriormente desde lo alto de la muralla. El animal, al caer desde las almenas, reventó a causa del impacto, esparciéndose el grano por los alrededores. Los sitiadores, al ver que la vaca estaba bien alimentada y que los sitiados la tiraban sin ningún miramiento, creyeron que el alimento era más que abundante en el interior de la fortaleza, dándose por vencidos y levantando inmediatamente el asedio.
Historia y Geología del Castillo de Monsanto
El Castillo de Monsanto se encuentra en la cima de un monte de granito, que los geólogos denominan como ilsenberg o monte isla, poblado desde la época del Paleolítico. En nuestro pronunciado ascenso llegamos pronto a los primeros vestigios humanos: los muros del primitivo castro lusitano. Posteriormente, Monsanto sería ocupado por romanos, visigodos, árabes y cristianos.
Llegar a su puerta supone un relativo esfuerzo, «trepando» por los bloques graníticos que darían forma tanto al castillo como a la aldea. Atrás dejamos restos de las viejas construcciones lusitanas, llegando a los Penedos Juntos, dos enormes bloques de granito tras los cuales se abre un paisaje absolutamente maravilloso.
Ruinas, Necrópolis y capillas
No tardaremos en llegar a las ruinas de la capilla de São Miguel, significativos restos de un temple románico del que solo nos falta el tejado, manteniéndose el resto de sus muros en buen estado. A escasos metros, dos oquedades en forma de tumbas antropomorfas nos revelan una necrópolis, probablemente de origen visigodo.
La Ciudadela, Vistas y la Inscripción Histórica
En un lateral de la muralla que rodea el recinto se abre un pequeño arco de medio punto: la Puerta Falsa de la Traición. La subida a la Ciudadela nos lleva hasta un cono de hormigón que no es otra cosa que un vértice geodésico en el que están marcados los puntos cardinales. Desde allí obtendremos unas vistas espectaculares del entorno del Castillo y de la propia aldea de Monsanto, que se extiende bajo nuestros pies, en la ladera del monte.
Tras disfrutar de las vistas, regresamos al patio y nos disponemos a abandonar el Castillo, no sin detenernos durante unos segundos en uno de los sillares del muro, en el que podemos leer la inscripción siguiente:
A HISTÓRIA DESTE CASTELO FOI RECORDADA COM GRATIDÃO PELOS PORTUGUESES DE 1940
(La historia de este castillo fue recordada con gratitud por los portugueses de 1940).
Tras abandonar el recinto del Castillo, regresamos a Monsanto, localidad que visitaremos con calma antes de emprender una nueva ruta, de la que hablaremos en una próxima entrada, en dirección a Idanha-a-Velha, la antigua Egitania romana.
En nuestro canal de YouTube está disponible el siguiente vídeo, con un completo reportaje fotográfico del castillo de Monsanto.
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