Una placa mal colocada

Sorpresas en los paseos madrileños

Pasear por Madrid sin prisas es, como ya se ha dicho más de una vez en esta página, un ejercicio muy saludable que puede llenar de sorpresas al caminante. Entre ellas podremos incluir el encontrar placas conmemorativas en lugares que poco tienen que ver con el motivo al que se rinde homenaje. Hoy, en uno de nuestros pausados paseos por el viejo Madrid, nos detenemos ante una de ellas y, al leer su contenido, advertimos que se encuentra en la calle equivocada.

La placa de la calle de la Salud

En la corta calle de la Salud, junto a la Gran Vía, se encuentra un bonito edificio neomudéjar al que el Ayuntamiento ha colocado uno de los rombos amarillos del Plan Memoria, el mismo que recuerda que allí hubo algo o nació alguien después de derribar el edificio al que se refiere la placa. En esta ocasión leemos, con cierta perplejidad, lo confesamos sin rubor, que en las proximidades de ese lugar, recordemos que estamos en la calle de la Salud, nació un 19 de julio de 1803 el imprescindible cronista D. Ramón de Mesonero Romanos.


El Curioso Parlante nació en la calle del Olivo

La perplejidad viene por lo siguiente. El Curioso Parlante, como firmaba muchos de sus deliciosos textos, nació en la calle del Olivo Baja, en un edificio que, para variar, ya no existe. Dicha calle perdió su nombre a finales del siglo XIX, para honrar la memoria de uno de sus hijos más célebres, nacido en ella. En efecto, la calle del Olivo hoy lleva el nombre de Mesonero Romanos, ya que fue en ella donde viniera al mundo el gran escritor madrileño.

Una pregunta sin respuesta

Si conocemos el lugar en que nació el cronista, aunque ya no conservemos su casa, ¿qué le costó al que mandó colocar la placa hacerlo en su sitio, y no dos calles más arriba? En este caso, preferimos no conocer la respuesta.


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