Un precioso entorno natural
Hoy nos desplazamos a Santander para visitar un entorno realmente maravilloso: las Marismas Negras. A pocos kilómetros de la capital de Cantabria hallamos este espacio natural en el que podemos pasear con relativa tranquilidad y admirar la diversidad de aves que pueblan este lugar.
Un espacio recuperado
Este espacio estuvo cerca de desaparecer, desecado en beneficio de las industrias que le rodean. Vestigio de esta época son los restos de eucaliptos que se observan en las horas de bajamar. Por fortuna, este crimen se detuvo y hoy, después de recuperar el entorno, podemos disfrutar de un espacio en el que dejar pasar el tiempo y disfrutar de la naturaleza. También se consiguió eliminar el invasor carrizo de La Pampa, tan bello como dañino para los ecosistemas en que se asienta.
La belleza del lugar se ve afectada por el incesante tráfico de la autovía y el espacio urbano e industrial que le rodea. Esto no es impedimento para pasear con tranquilidad y calma por los caminos y diques de este espacio, con relativo silencio. Sólo lo pueden romper algunos niños, demasiados por desgracia, poco educados, ciclistas que se sienten omnipotentes, el tráfico de la autovía S-10 y el paso del tren —y esto nos duele admitirlo, pero así es— que resuena al paso de los puentes metálicos que salvan la ría de Boo, junto a la que se abren las marismas.
El nombre y la fauna
Su nombre lo recibe del fango que deja al descubierto la bajamar de la ría de Boo, aunque no sería descabellado afirmar que esta denominación provenga de las aguas fecales que cubrían el lugar hasta finales del siglo XX. Sea como fuere, este lodo sirve a las aves migratorias para detener aquí su ruta, en busca de descanso y alimento, que obtienen escarbando en el barrizal. En este entorno es fácil observar garzas, ánades, patos, fochas o garcetas que han convertido el lugar en reserva ornitológica.
Hacia las Marismas Blancas
Un pantalán flotante bajo las vías del tren y las calzadas de la autovía permiten el paso a la otra parte de este bello entorno, las Marismas Blancas. No continuamos hasta ellas en esta ocasión, pero prometemos visitarlas en otra visita a la acogedora Cantabria. Recordemos que este paso es inundable en las horas de pleamar, por lo que debe evitarse en esos momentos.
Cómo llegar
Siempre defensores del transporte público, llegamos hasta Astillero mediante el ferrocarril Santander-Bilbao, antaño explotado por FEVE y hoy en manos de Renfe. De aquí empezamos nuestro paseo.
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