El Puente de Alcántara en Toledo

Tiene base romana, pero fueron los árabes quienes le dieron su nombre. Su aspecto actual muestra ecos árabes, mudéjares y barrocos. Es el Puente de Alcántara, en Toledo, una gema más de una ciudad llena de joyas. Contemplando con calma su estructura, es fácil advertir la presencia de algunas piedras finamente labradas. Su factura sugiere que fueron aprovechadas en la reconstrucción del puente.

Llegada a Toledo

Llegamos a Toledo a bordo de uno de los trenes de alta velocidad que conectan la ciudad imperial con la estación de Atocha, en Madrid. Desde allí, una vez admirada la belleza neomudéjar de la terminal de ferrocarril, nos encaminamos hacia el Paseo de la Rosa desde el cual no tardamos en divisar el puente de Alcántara. Aunque su imagen, consecuencia del paso de los siglos, no es la misma en la que daba acceso al Toletum romano, el puente conserva hoy una bella imagen desde la que se obtiene una de las postales más típicas de la ciudad, con la vista del Alcázar coronando el caserío toledano, reflejado en las tranquilas aguas del río Tajo.

Piedras reutilizadas

Pronto nos llaman la atención unas piedras cuyo color, blanco, destaca sobre los tonos oscuros del resto del puente. ¿Qué piedras son estas, y de dónde proceden? Mucho nos tememos que la respuesta no está a nuestro alcance, pero sí podemos sugerir que pueden proceder de alguna hornacina de la época visigoda, habitualmente coronadas por veneras como la que podemos ver aquí.

Otras, aunque una de ellas es casi invisible por el acusado desgaste que presenta, muestran diseños circulares que, tal vez, procedan de cancelas o de algún friso que, quizás, se encontrara en alguna iglesia del Toledo visigodo. Probablemente fueron colocadas allí durante la reconstrucción hecha en tiempos de Almanzor.

Al otro lado del puente

Al otro lado del puente, al que cruzamos por un sencillo arco de herradura que sustituyó al perdido tercer arco de la estructura original, vemos otra de estas piedras reutilizadas. En esta ocasión vemos una traza geométrica, cuyo origen sería semejante al de las anteriores, alguna cancela o alguna hornacina de algún templo visigodo destruido en los años de la dominación árabe.

¿Sabe, hipotético lector, la procedencia de estas piedras? Si así fuera, no dude en comentarlo. Así, aprenderemos todos.


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