Un arte único en el mundo

Dentro de los innumerables atractivos que ofrece Asturias destaca un arte muy particular, cuyos escasos vestigios se encuentran únicamente dentro de sus fronteras. Hablamos, naturalmente, del prerrománico asturiano, cuya cronología se adscribe al periodo en que Oviedo fue la capital de la España cristiana, en los albores de la época conocida como Reconquista. Hoy iniciamos una serie, cuya aparición ya anunciamos que será irregular, dedicada a este maravilloso estilo, comenzando por la iglesia de San Pedro de Nora.

Junto al río Nora

San Pedro de Nora se alza en Las Regueras, junto al río Nora, del que toma su nombre. Su construcción se remonta al reinado de Alfonso II el Casto (791-842). Poco después, el 20 de enero de 905, es donada, junto a Santa María de Bendones, a la Catedral de Oviedo, por el rey Alfonso III el Magno (848-910).

Arquitectura basilical

Su arquitectura guarda muchas similitudes con la iglesia de San Julián de los Prados, en Oviedo, coetánea de la que nos ocupa. Consta de planta basilical, con tres naves separadas por pilares y arcos de medio punto, rematada por una cabecera rectangular tripartita.

Una puerta misteriosa

En una de sus fachadas, correspondiente a la nave del Evangelio, encontramos una serie de accesos secundarios, uno de ellos, cegado en la actualidad, a cierta altura del suelo. La imaginación nos lleva a evocar una puerta con una doble escalinata, a semejanza de la que aún conservamos en la ovetense Santa María del Naranco, otra de las obras magnas del prerrománico asturiano.

Restauración tras la Guerra Civil

Las iras de la Guerra Civil se cebaron en San Pedro de Nora. Incendiada en 1936, perdiéndose su cubierta, fue restaurada al finalizar el conflicto por el arquitecto ovetense Luis Menéndez-Pidal y Álvarez (1896-1975), quien construyó un campanario, exento del cuerpo principal, que quizás sea el elemento más polémico de su intervención. En algunos lugares del templo, sobre todo en las celosías que cierran algunos vanos, pueden advertirse marcas de la restauración, como alguna «R», o la fecha, en números romanos, en que fue colocada.

 


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