Fiel a su cita trimestral, la revista digital La Gatera de la Villa presenta su número 48. Entre sus contenidos, variados y amenos, encontramos literatura, historia, arte y actualidad. En esta ocasión, colaboramos con un breve reportaje sobre la reforma del eje Francisco Silvela – Príncipe de Vergara y Joaquín Costa, tras el derribo del paso elevado que existía en la zona.
El derribo del paso elevado
En febrero de 2020, una inspección técnica detectó varios defectos en el paso elevado, construido en 1970. Cincuenta años de tráfico constante acabaron por hacer mella en su estructura, con evidente riesgo de colapso. El trágico suceso del puente sobre el río Polcevera, en Génova, en 2018, aconsejó al ayuntamiento madrileño cerrar el tráfico y licitar su demolición.
Los trabajos de derribo terminaron en octubre de 2020, dando paso a una reforma de la zona que incluía la ampliación de algunas aceras, la renovación del pavimento, la inclusión de un carril bici y la reorganización de los semáforos de manera que aumentase la comodidad del peatón.
El polémico «bulevar»
Uno de los puntos más destacados es la mediana de las calles de Francisco Silvela y de Joaquín Costa, siguiendo el ejemplo existente en Príncipe de Vergara. Es este, quizás, el punto más polémico de la reforma. El proyecto hablaba de un bulevar central, estando el resultado final muy lejos de lo establecido. Baste pasear por la cercana calle de Juan Bravo para comprender la diferencia entre un bulevar y una simple mediana como la construida en esta reforma.
Valoración general
En general, obviando lo apuntado en el párrafo anterior, el resultado es bueno, con mejoras en la comodidad de los pasos de peatones y la instalación de zonas de juegos infantiles, fuentes y bancos, así como la plantación de arbolado que, en varios años, añadirá sombra a la zona.
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