La Rosa de los Vientos de la Plaza de San Pedro

Paseamos tranquilamente por el centro de la Plaza de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano. A nuestro alrededor, oleadas de turistas y de peregrinos recorren presurosos el lugar. Algunos llegan tarde a las visitas guiadas que tienen concertadas. Otros quieren entrar a la Basílica para rezar ante la tumba del primer Papa. Nosotros, sin embargo, nos quedamos en el centro, junto al obelisco que preside este maravilloso espacio. Miramos, sin prisas, las piedras ovaladas que rodean al monumento. Miramos una peculiar Rosa de los Vientos.

Las dieciséis losas de mármol

Abrazadas por la columnata barroca creada por Bernini y rodeando el obelisco que se alza en la plaza de San Pedro, se encuentran 16 pequeñas losas de mármol blanco. Cada una de ellas muestra una cabeza de iracunda melena que, soplando, muestra cada uno de los puntos cardinales. Una leyenda completa el diseño de estas curiosas piedras: el viento que sopla desde dicho punto.

Monseñor Gilj y el reloj de sol

Su artífice es el astrónomo monseñor Filippo Luigi Gilj, quien ordenó su colocación en 1817. El religioso colocó también el reloj de sol que, de forma análoga, salpica el suelo de granito de la Santa Sede. De este reloj, que también funciona como zodíaco, hablaremos en futuras entradas. La aguja que marca las horas no es otra que el propio obelisco. En la Silla de Pedro se sentaba entonces el papa Pío VII.

La curiosidad del west

Aunque el texto de las losas está escrito en italiano, vemos que el oeste está marcado con la palabra west, en inglés, en lugar de ovest, como se escribe en lengua italiana. Dado que la lengua anglosajona no es una de nuestras favoritas, ya habrá comprobado el lector que evitamos su uso en la medida de lo posible, no deja de sorprendernos encontrarla en este lugar.

En el vídeo siguiente, disponible en nuestro canal de YouTube, mostramos las 16 losas que conforman esta peculiar Rosa de los Vientos.

Datos extraídos de la página de la Santa Sede (www.vatican.va)


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