Villayuda: un pueblo que fue
Dos rutas se juntan en Villayuda. Por un lado, el Camino de Santiago. Por otro, la carretera N-120, la de Logroño. Con ayuntamiento propio desde los tiempos de Fernando VII, desde 1927 pertenece a Burgos. Hoy, dedicamos una nueva página de nuestro Cuaderno de un viajero inquieto a este pueblo que fue.
La iglesia vieja de San Vicente
Villayuda se extiende a poca distancia de Capiscol, lindando con otro antiguo pueblo, Gamonal. Pegado a un extenso polígono industrial, encontramos el primer resto del viejo Villayuda, la iglesia de San Vicente. Su traza parece remitir al románico, aunque su espadaña indique una fecha: 1817. No pudimos acceder a su interior, ya que parece ser propiedad privada.
El nuevo templo
Cruzamos la carretera de Logroño y, ante nuestros ojos, un bloque de ladrillo y hormigón, rematado por una estilizada cruz, nos indica la presencia del templo que sustituyó al anterior, consagrada al mismo santo mártir. A su lado, frente a la plaza de Vista Alegre, la Junta Administrativa de Villayuda, remedo del viejo ayuntamiento.
Vestigios del pueblo
A un lado de la plaza encontramos la calle del Hospital de San Lázaro. De este antiguo edificio nada nos queda ya. Sí permanecen algunos edificios antiguos, que evocan al pueblo que una vez fue Villayuda. Pero, como ocurre en otros tantos lugares, pocos sobreviven, sustituidos por modernos inmuebles que, como casi siempre, no encajan con el entorno en el que se alzan.
Los cauces de agua
Atraviesa Villayuda un cauce molinar, encauzado y canalizado, en el que vemos una simpática colonia de patos. A pocos metros corren los cauces del río Arlanzón, el que atravesará el corazón de Burgos, y el río Pico, el mismo que bañara Gamonal en épocas pasadas. Este último, antaño tributario del Vena, el segundo río burgalés, fue desviado posteriormente, haciendo que rinda sus aguas en el Arlanzón, no lejos de Villayuda.
La Ventilla
Junto a la mencionada carretera de Logroño se alza un curioso edificio de piedra, cuyos curiosos dinteles nos llaman la atención. Su nombre recuerda la venta que aquí existió, motivo por el que este barrio se llama también La Ventilla.
Cerca de Miraflores
Si visita Villayuda, probable lector, recuerde que no se encuentra lejos de una de las joyas monacales de Burgos, la Cartuja de Miraflores. Hasta allí nos dirigimos una vez recorridas las calles de este antiguo pueblo, a través de un agradable paseo junto al cauce del Arlanzón.
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