Los puentes de Mieres

A su paso por la villa de Mieres, el curso del río Caudal soporta una serie de puentes que sirven para salvar su cauce y las calzadas de la autovía A-66, bautizada con el histórico nombre de Ruta de la Plata. Hoy, Cuaderno de un viajero inquieto se desplaza a esta población asturiana para visitar algunos de estos puentes, algunos de ellos de gran interés patrimonial.

Llegada y el Puente de Seana (1985)

Fieles a nuestra política de uso del transporte público, llegamos a Mieres a bordo de uno de los trenes de Cercanías que unen Gijón con Puente de los Fierros, una de cuyas paradas se encuentra en esta localidad. Allí, una vez fuera de la estación de Mieres-Puente, nos espera el primero de los puentes que hoy visitaremos. Sólo hay que cruzar la calle para encontrarnos sobre el tablero del Puente de Seana.

No es el más antiguo de los puentes mierenses, ya que su antigüedad data de 1985. Su tablero curvo soporta el tráfico rodado de Mieres, a la vez que permite que los peatones puedan cruzar el curso del río Caudal, el manto de asfalto de la A-66 y las vías del tren de vía estrecha, al que aludiremos poco después.

El Puente de la Perra (1933)

A poca distancia encontramos el llamado Puente de la Perra, el más antiguo de los que hoy visitaremos, aunque su fábrica sea muy posterior. Construido en 1933, sustituye al puente levantado en 1909 y destruido en 1926, después de una violenta riada del Caudal. Su tablero soportaba la antigua carretera de Mieres con Oviedo, que después sería la N-630 y, más adelante, sería desdoblada y parcialmente engullida por la citada A-66. Ya en el siglo XXI, el puente fue peatonalizado, siendo un magnífico mirador de los dos puentes que le rodean. Se dice que su nombre viene de un antiguo pontazgo, cuyo valor era de 10 céntimos de peseta, lo que se conocía como una «perra gorda».

El Puente del Vasco (1906)

Seguimos avanzando aguas arriba, en dirección hacia Ablaña. No tardamos en darnos con el tercero de los puentes, el del Vasco. A diferencia de los anteriores, este es un viaducto ferroviario, construido en 1906 por la casa belga Ateliers de Jambes-Namur para dar servicio al Ferrocarril Vasco-Asturiano. Remozado en 2018, después de décadas de deterioro, forma parte de la línea de Cercanías entre Baíña y Collanzo.

Los puentes de Ablaña

Siguiendo el camino que nos ofrece la ruta de pequeño recorrido AS-100, paralela al río Caudal, no tardamos en llegar hasta Ablaña, una de las parroquias de Mieres, en la que encontramos los dos últimos puentes que visitamos en nuestra entrada de hoy. El primero de ellos es de tipo ferroviario, con una vía de ancho ibérico sin electrificar que comunica la línea de León a Gijón con el Polígono Industrial Fábrica de Mieres. Construido en metal, está formado por dos arcos unidos por una serie de tirantes del mismo material.

A pocos pasos hallaremos un puente de similar factura, aunque de mayor anchura. A diferencia del anterior, este puente sirve al tráfico rodado, sirviendo también de acceso al citado polígono industrial. Para llegar hasta él hay que atravesar un paso de peatones que interrumpe brevemente la ruta que nos trajo hasta este punto. Este puente es de uso exclusivo para vehículos, no disponiendo de aceras o pasos habilitados para circular a pie.

El Puente de La Luisa

Finalizamos aquí nuestra ruta de hoy, no sin advertir la presencia de otro puente, el de La Luisa, también parte del trazado del ferrocarril de vía estrecha, sobre el tendido de la otra línea, la de ancho ibérico. Nuestro camino de hoy no nos permite llegar hasta él, aunque su interés arquitectónico nos aconseja regresar en otra ocasión y, por otro camino, acercarnos más a su estructura.

FUENTES CONSULTADAS: 

  • El Blog del Mierense
  • Conceyu Mieres
  • Patrimonio Industrial Asturias

 


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