Pueblos que fueron: Chamartín de la Rosa

Chamartín de la Rosa: un pueblo que fue

Volvemos a recorrer los rincones de un viejo pueblo que dejó de serlo. Entre 1948 y 1954, Madrid incorporó a su término municipal un total de 13 pueblos limítrofes al creciente casco urbano madrileño, que, en algunos casos, ya se hallaban prácticamente unidos a la capital de España. Es el caso del antiguo municipio que hoy visitamos: Chamartín de la Rosa, uno de los primeros en desaparecer y que hoy da nombre a uno de los distritos más importantes de la ciudad.

La plaza del Duque de Pastrana

Llegamos a Chamartín a través de la línea 9 —la morada— del Metro de Madrid, apeándonos en la estación de Duque de Pastrana, título nobiliario cuyos titulares fueron, durante varios siglos, propietarios de la vieja aldea chamartinera. Su palacio se encontraba en la antigua plaza mayor del desaparecido pueblo, motivo por el cual también lleva ese nombre. Profundamente renovada, sobre todo a raíz de la anexión a Madrid, la plaza todavía conserva algunos vestigios del pasado, que tememos no sobrevivan durante mucho tiempo.

Los ayuntamientos perdidos

En esta amplia plaza se encontraban el ayuntamiento y el cuartel de la Guardia Civil. El primero estuvo ubicado en un edificio situado entre el callejón de los Morales y la antigua sede trasladada en 1880 a la barriada de Tetuán de las Victorias, cuya población ya empezaba a superar a la de la aldea original. Esta segunda sede también desapareció, sustituida por la casa consistorial que, reducida a Junta Municipal de Distrito, sobrevive en la calle de Bravo Murillo. Sobre este barrio, hoy segregado del distrito chamartinero, haremos una entrada aparte, dada su magnitud. A Tetuán se llegaba por una carretera —hoy rotulada como Mateo Inurria— que atravesaba la actual Plaza de Castilla, abierta en el lugar que se conocía con el nombre de Hotel del Negro, debido a un popular establecimiento de cierta mala fama que allí se levantaba.

El cuartel de la Guardia Civil

Haciendo esquina con la calle de San Fernando se alza el antiguo cuartel de la Guardia Civil, aunque sería mejor decir que quedan sus fachadas de ladrillo neomudéjares, únicos restos supervivientes del edificio. En una de ellas encontramos el nombre de la calle en una lápida de piedra, otro vestigio del desaparecido municipio. El día en que los viejos muros del cuartel se vengan abajo, este histórico resto de Chamartín de la Rosa desaparecerá para siempre, cerrando una página más de su historia. Aunque quedan dos ejemplares más —uno en la calle de Manuel Fernández Silvestre, también en riesgo de derribo, y otro en la calle de la Tahona— sería lamentable perder estos vestigios del viejo pueblo.

El Colegio de Nuestra Señora del Recuerdo

En la plaza, compartiendo espacio con la calle de Dolores Sánchez Carrascosa (antaño calle de la Libertad), se alza la antigua valla de ladrillo y mampostería del Colegio de Nuestra Señora del Recuerdo, ubicado en el solar del antiguo palacio de los Duques de Pastrana, ya desaparecido. En su interior, como nos recuerda uno de los rombos amarillos del Plan Memoria del Ayuntamiento de Madrid, estuvo alojado Napoleón Bonaparte en los trágicos días de la Guerra de la Independencia. Las modernas instalaciones deportivas y docentes esconden la magnífica capilla neomudéjar del colegio.

La iglesia de San Miguel

No muy lejos, en el arranque de la Avenida de Burgos —calle que antaño era la carretera de Alcobendas—, vemos la iglesia de San Miguel, templo moderno de principios del siglo XX, del que se conservan el ábside cuadrangular y el cimborrio de su antecesor, datado en el siglo XVII. Detrás, el otro de los dos grandes colegios que dominan el lugar: el Sagrado Corazón.

La calle de Platerías y la Quinta de San Enrique

Del mismo modo que la plaza del Duque de Pastrana fue la principal del pueblo, la calle de Platerías hacía las veces de calle mayor. De corto trazado, una de sus aceras está ocupada por el robusto palacete de la Quinta de San Enrique, construido en 1860 por el industrial francés Louis Guilhou. Flanqueado por cuatro torres que le dan cierto aire de castillo, el edificio forma parte de un amplio espacio delimitado por las calles de la Tahona, del Comandante Franco y el Paseo de La Habana, heredero este último de la antigua carretera de Chamartín, cuyo inicio se encuentra en el Paseo de la Castellana.

Las calles perdidas

Algo más lejos, en la calle de Mauricio Legendre, encontramos un amplio descampado que permite observar el edificio de la estación de ferrocarril de Madrid-Chamartín, resultado del derribo de varias manzanas de casas, con las que también desaparecieron las calles de Juan de las Heras, Juana Montero, Faustino López, Doctor Marañón y de la Malva. Queda un curioso recuerdo de estas callecitas: si el lector busca esta zona en Google Maps, verá que todavía aparecen ubicadas, aunque ya hace años que forman parte sólo de la memoria del viejo pueblo. En este entorno estaba también el antiguo cementerio, ya desaparecido; parte de su solar yace hoy bajo las vías del ferrocarril.


Damos por finalizado este pequeño paseo por la vieja aldea primigenia de Chamartín de la Rosa. Mucho se nos queda en el tintero: el Pinar de Chamartín, el nacimiento del arroyo del Abroñigal, las colonias históricas o el barrio de Tetuán de las Victorias, entre otros. Volveremos, pasearemos por sus calles y, por supuesto, aquí daremos cuenta, sumando más páginas a nuestros queridos pueblos que fueron.

FUENTES CONSULTADAS:

  • Rodrigo, Belén. El palacio de los Duques de Pastrana, el último testigo original del pueblo de Chamartín de la Rosa. Diario ABC, 6 de enero de 2019. 
  • Sánchez, Mario. La lenta muerte de Chamartín de la Rosa. Revista digital La Gatera de la Villa, nº. 28, Otoño de 2017. Págs. 83 a 91. 
  • Sánchez, Mario. Los tres ayuntamientos de Chamartín de la Rosa. Revista digital La Gatera de la Villa, nº. 32, Otoño de 2018. Págs. 72 a 81. 

 

 

 


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