El pueblo que legó su nombre

De la antigua Alameda de Osuna nos queda poco más que el nombre. Su escaso caserío dejó su solar a un entramado de chalets unifamiliares entre los que sobrevive un templo de ladrillo visto. Enfrente, la anodina fachada trasera de un lujoso palacete que terminó por bautizar su entorno e inmortalizar el título de los aristócratas a los que perteneció. Más allá, los restos del que fuera un elegante castillo. Hoy, Cuaderno de un viajero inquieto pasea por las calles que una vez fueron un pueblo, por las calles de la Alameda de Osuna.

Los orígenes medievales

La Alameda comienza a aparecer en los documentos a principios del siglo XV, finalizando ya la Edad Media, en época en que contaba con alrededor de un centenar de vecinos. Por esa época, el epicentro de la villa era el castillo de los Zapata, primero señores y después condes de Barajas. Abandonado durante el siglo XVII, sus muros sirvieron de cantera para las construcciones cercanas, entre ellas el palacio de El Capricho o el Panteón de los Fernán Núñez. Sus ruinas, consolidadas y restauradas, son visitables en la actualidad. A su lado se levanta el panteón de los Fernán Núñez, obra neogótica del marqués de Cubas, rematada con un vistoso escudo de armas.

A pocos metros, casi inadvertido tras un muro de piedra, se esconde el viejo cementerio de la aldea de La Alameda. Un breve vistazo a su interior muestra interesantes panteones y un muro de nichos que nos indica que todavía se encuentra en uso. Lástima que el bello muro que delimita su espacio sea presa de vándalos y pintamonas.

La iglesia de Santa Catalina de Alejandría

En 1579 se construye la iglesia de Santa Catalina de Alejandría, aneja a la parroquia de San Pedro de Barajas, la cual, pese al incendio de 1792 y los diversos saqueos sufridos a lo largo de su historia, todavía se mantiene en pie. Su estructura está rodeada por los chalets que ocupan hoy el solar de la desaparecida aldea. Por ello, sólo nos queda visible su imafronte, con un grácil pórtico y una interesante espadaña. A su lado se alza una moderna casa parroquial, cuyo estilo contrasta con el del viejo templo.

El Capricho de los duques de Osuna

A finales del siglo XVIII, los únicos habitantes de La Alameda eran los criados del conde de Barajas. Parecía condenada a desaparecer como población, pero poco a poco el lugar llamó la atención de las familias de la nobleza madrileña, que eligieron la Alameda para construir suntuosas fincas de recreo. Entre aquellas posesiones destacaba la perteneciente a los duques de Osuna, quienes compraron varios terrenos y construcciones propiedad del duque de Priego, en los que construyeron un jardín que se bautizó con el nombre de El Capricho. Allí levantaron los de Osuna un bonito palacete neoclásico que, cerrado durante muchos años, hoy (agosto de 2023) se encuentra en obras de rehabilitación.

El material necesario para la construcción del palacete, en cuya decoración intervino Francisco de Goya, y del muro que rodea la posesión, se encontraba cerca. Tras recibir el permiso de las autoridades municipales de La Alameda, los duques tomaron las cercanas ruinas del castillo para erigir sus edificios. Asuntos de la nobleza de aquellos años….

La calle de la Fuente

Nos llamó la atención la calle de la Fuente, estrecha y ceñida por dos muros, uno de ellos de aspecto vetusto. Al final de su trazado curvilíneo encontramos el porqué de su nombre o, mejor dicho, la que un día fue una fuente, hoy abandonada y olvidada.

Sobre este muro asoma un viejo caserón, hoy sede de la Escuela Municipal de Música El Capricho. Originario del siglo XVIII, en su día albergó la Casa de Oficios del Palacio de los Duques de Osuna. Aunque su aspecto se ha visto alterado con el paso de los años y los diversos usos que ha tenido la propiedad, su fachada permite reconocer con facilidad su condición de edificio dieciochesco. Su entorno, quizás por las obras en curso en el momento de redactarse esta entrada, deja bastante que desear, siendo necesaria una rehabilitación que mejore la zona y realce la construcción..

Las garitas de acceso

Merece destacar las dos garitas de acceso situadas al inicio del Paseo de la Alameda de Osuna, ya lindando con el tramo final de la Avenida de América. Su precario estado de conservación, cerca de la ruina, hace temer por su futuro. Desde esta modesta página queremos hacer un llamamiento a su restauración y rehabilitación, dándoles el valor histórico que merecen. Nos hallamos aquí en los límites del viejo municipio, ya tocando con otro de los pueblos engullidos por el imparable crecimiento de la Villa y Corte: Canillejas.

La anexión a Madrid

En 1880, tras varios años de independencia como municipio, el ayuntamiento de Alameda de Osuna es suprimido e integrado en el término municipal de Barajas. A este último pertenecería La Alameda de Osuna hasta 1949, cuando la villa barajeña siguió sus mismos pasos, quedando agregada a Madrid.

Para llegar a Alameda de Osuna en transporte público, opción que siempre defenderemos en nuestra página, encontramos las siguientes opciones: 

 – Línea 5 de Metro de Madrid. 

 – Líneas 101, 105, 112, 115, 151 y 166 de la red de autobuses urbanos de la EMT. 

 – Líneas 211, 212, 213 y 256 de autobuses interurbanos. 

No hay excusa para no usarlos. ¡Vamos, que son muy cómodos!

 


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