El cementerio de Sad Hill.

Sad Hill: el legendario cementerio de El bueno, el feo y el malo

Los aficionados al cine tienen una cita obligada en la provincia de Burgos. ¿Quién no recuerda aquel mítico duelo final entre Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach en la escena final de El bueno, el feo y el malo? Hoy visitamos el escenario de esa larga y legendaria secuencia: el cementerio de Sad Hill.

Un valle convertido en el Lejano Oeste

En pleno valle del río Arlanza, a escasos cuatro kilómetros de Santo Domingo de Silos, el director italiano Sergio Leone encontró el lugar que buscaba para recrear los paisajes de Nuevo México. Este fue el sitio en que se filmaría el clímax de la película: una larga secuencia de más de un cuarto de hora de duración, aderezada por la maravillosa música del genial Ennio Morricone, en la que los tres protagonistas se enfrentan rodeados de cerca de 5 000 tumbas. En su construcción participaron militares del Ejército español, que cobraron entre 250 y 900 pesetas, según la graduación que tuviera cada uno de ellos. Era el año 1966.

La resurrección de un mito del cine

Cincuenta años después, un grupo de personas procedentes de los pueblos cercanos quiso recuperar este lugar y emprendió un largo proceso de restauración. Durante el mismo lanzaron una campaña de micromecenazgo. Finalmente, la Asociación Cultural Sad Hill consiguió su objetivo, y el cementerio renació de sus cenizas.

Una de las fuentes de financiación con que contó la asociación fue muy peculiar: la campaña, ya cerrada, «Apadrina tu tumba», en la que, por una módica cantidad, el nombre del mecenas aparecía escrito en una de las cruces que señalan las ficticias sepulturas. A poca distancia de este lugar se alzan las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza, actualmente en proceso de restauración, cuyo interior sirvió también como escenario para otras escenas de la película.

Un final de película

Terminamos, como es tradicional, con un vídeo en el que se pueden ver más fotografías de nuestra visita a este lugar, la cual realizamos con nuestros amigos de Rumbo Natura, a quienes agradecemos de nuevo el magnífico viaje que nos ofrecieron.


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