Un puente romano en la frontera hispano-lusa
El Puente de Segura, sobre las aguas del fronterizo río Erjas, puede considerarse como el hermano menor del majestuoso Puente de Alcántara, situado a escasos kilómetros de distancia. Ambos formaron parte de la vía que unía Norba Caesarina, la actual Cáceres, con las portuguesas Egitana, la moderna Idanha-a-Velha, y Bracara Augusta, la Braga actual.
La obra de Cayo Julio Lacer
El Puente de Segura fue construido en el siglo II, bajo el mandato del emperador Trajano, por el arquitecto Cayo Julio Lacer, el mismo al que debemos el Puente de Alcántara. Por ello insistimos: la estructura que nos ocupa puede ser considerada como el hermano menor de la magnífica obra que se alza sobre el río Tajo. Consta de cinco ojos sobre cuatro pilares de 7,50 metros de luz, a excepción del arco central, de mayor altura, con 10,50 metros.
Una frontera natural
El río Erjas forma la frontera natural entre España y Portugal, lo que es visible en el centro de su tablero, siendo la mitad este del puente española y la mitad oeste portuguesa.
Intervenciones a lo largo de la historia
El Puente de Segura ha sufrido varias intervenciones a lo largo de su historia. La primera de ellas tuvo lugar con los romanos asentados en el territorio de Hispania. La segunda se produjo en el siglo XVI, a causa de una riada que afectó gravemente a su estructura. En esta ocasión, los alarifes llevaron a cabo una intervención muy respetuosa con la fábrica original. Por ello, sólo los dos arcos laterales y los pilares centrales pertenecen a la construcción romana, siendo el resto lo reconstruido en época renacentista. Ya en época moderna, se realizó una intervención en el tablero del puente, adaptándolo al tráfico rodado, función que todavía mantiene.
Una restauración polémica
Por desgracia, no puede decirse lo mismo respecto a la última restauración, quedando sepultados bajo placas de cemento los apoyos de los pilares, restos originales de la fábrica romana. ¿Será reversible esta actuación y, algún día, recuperaremos los sillares ocultos? Mucho tememos que no.
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