Un paseo por La Liébana
Hoy disfrutaremos de un breve paseo, apenas tres kilómetros, en el corazón de La Liébana, tramo final del Camino Lebaniego. Comenzaremos en la villa de Potes, una preciosa población cántabra emplazada en la confluencia de los ríos Deva y Quiviesa. A nuestro alrededor, fundiendo historia y naturaleza, se abre una ruta de escasa dificultad, con suaves desniveles para pasear despacio, con calma, admirando el paisaje que rodea nuestro camino.
Salida desde Potes
Arrancamos en Potes junto al río Quiviesa, en la calle de la Virgen del Camino, bajo unos pequeños arcos de medio punto, recuerdo de las casas tradicionales lebaniegas que allí se levantaron hasta que, en plena Guerra Civil, la sinrazón y la barbarie devastó el antiguo Potes, presa del fuego y de la ignorancia, acusado de ser «un vil baluarte del carlismo».
Tras detenernos ante la ermita de la Virgen del Camino, erigida en 1777, otrora fuera del casco urbano y hoy integrada en el mismo, contemplamos brevemente la hermosa imagen barroca de su titular conservada en su interior. Esta ermita es una de las muchas que alberga Potes y que constituyen una ruta propia dentro del Camino Lebaniego que, prometemos desde ahora, realizaremos en otra ocasión y que, por supuesto, relataremos en nuestro Cuaderno de un viajero inquieto.
Camino hacia Santo Toribio
Tras abandonar la villa lebaniega, nuestra ruta se funde con el trazado de dos carreteras. La primera, la CA-185, comunica Potes con Fuente Dé, otro lugar que prometemos visitar en el futuro. La otra, la CA-885, permite acceder hasta el cenobio de Santo Toribio y, más arriba, a los restos de la ermita de San Miguel. A pocos metros de la bifurcación entre las dos encontramos el monumento al Peregrino, homenaje a los caminantes de los dos caminos: el Lebaniego y el Jacobeo, como atestiguan la cruz y la concha que cuelgan sobre su pecho.
El monte de la Viorna, primero, y los Picos de Europa, después, acompañan nuestro camino, obligándonos a detenernos para admirar la belleza de los mismos, bañados en aquella mañana por la luz de un taciturno sol que no acababa de vencer a las amenazantes nubes que lo cubrían y que, finalmente, después de verter unas pocas gotas de lluvia, cedieron ante la luz del astro rey.
No podía faltar, en esta lucha entre las nubes, la lluvia y el sol, un tímido arcoíris que, a modo de arco de triunfo, parecía enmarcar el lugar al que dirigíamos nuestros pasos.
La ermita de San Juan de la Casería
Junto al Camping de La Viorna, y salvando una peligrosa doble curva de la carretera, un camino nos lleva hacia una sorpresa escondida. En una propiedad privada, cercada por tanto e inaccesible al caminante, encontramos la ermita de San Juan de la Casería, resto de la antigua granja del monasterio de Santo Toribio. Un cartel advertía de la venta de la finca que, deseamos, termine en manos de alguien que sepa valorar la historia de este lugar y ponga en valor la ermita y el entorno que la rodea.
El monasterio de Santo Toribio de Liébana
Por fin, tras ascender una cuesta, alcanzamos de nuevo la carretera CA-885, en cuyo arcén encontramos un ancho camino asfaltado en color rojo que permite al caminante ascender hasta el monasterio sin peligro, hasta que, por fin, el monasterio de Santo Toribio se alza ante nuestros ojos.
Nos detenemos ante la bella arquitectura gótica, obra del siglo XIII, disfrutando de cada piedra y de cada detalle de su hermosa y sencilla fachada, de clara influencia cisterciense, antes de visitar su interior, contemplando sin prisas su pequeño claustro, la talla sepulcral de Santo Toribio de Astorga —¿o tal vez de Palencia?— y la suntuosa capilla barroca del Lignum Crucis, en la que se guarda el fragmento más grande de la cruz de Cristo. Tras descansar brevemente en el interior del templo, emprendemos el camino de vuelta, desandando el camino por el que llegamos hasta el monasterio de Santo Toribio de Liébana, antaño benedictino y hoy franciscano, luego de sufrir el abandono de la infame desamortización de Mendizábal que tanto daño ha provocado en el patrimonio monástico español.
Año Jubilar Lebaniego
Nos despedimos de este lugar sin olvidar que en 2023 se celebra el Año Jubilar Lebaniego, en que se abre la Puerta del Perdón del monasterio. Un buen momento para recorrer el camino y visitar las ermitas que pueblan el entorno de Santo Toribio.
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