Situada a pocos kilómetros de Pisa, la ciudad de Livorno es una de las poblaciones más interesantes, a la vez que menos conocidas, de la Toscana italiana. Entre sus atractivos destaca una gran plaza de forma elíptica que, curiosamente, también puede considerarse como el puente más ancho del mundo. Hoy visitamos la Plaza de la República, en Livorno.

Livorno y el Fosso Reale

Livorno, antigua aldea de pescadores elevada a ciudad por la magnificencia de los Médici, estuvo rodeada desde el siglo XVII por el Fosso Reale, cuyo cauce circundaba los desaparecidos bastiones de sus murallas defensivas.

Este foso defensivo todavía se conserva, otorgando a la población su pintoresco aspecto.

La construcción de la Plaza de la República

En las primeras décadas del siglo XIX surgió la idea de cubrir parte del Fosso Reale mediante un túnel sobre el que debía construirse una amplia plaza que comunicara los nuevos barrios con la Fortezza Nuova, del siglo XVII.

El resultado, concluido en 1840, es una gran plaza ovalada presidida por las estatuas de los grandes duques Fernando III y Leopoldo II, vástagos de la dinastía de los Habsburgo-Lorena. Aunque su nombre actual, Plaza de la República, se adoptó en 1946 tras la proclamación de la misma, tuvo varios nombres a lo largo de su historia. Sin embargo, para los livorneses siempre fue, y será, la del Voltone, debido a la bóveda que, bajo sus pies, cubre el viejo Fosso Reale de los Médici.

Un espacio emblemático de Livorno

Los bombardeos sufridos durante la II Guerra Mundial, causaron un gran daño al entorno de la plaza, al igual que al resto de la ciudad, cuna de uno de los pintores más geniales del siglo XX: Amedeo Modigliani. Rodeada de bancos, bonitas farolas y atractivos bolardos de metal —muchos de ellos oxidados y desgastados—, la Plaza de la República es hoy el centro neurálgico de Livorno, desde el que pasear tranquilamente por sus calles y por el recoleto y recomendable barrio de Nuova Venezia.

En el suelo, seis elaborados respiraderos de hierro recuerdan que, bajo esta superficie, corre el agua de un antiguo foso defensivo.


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