Un pueblo junto al mar

A su lado creció el puerto de Valencia y vio silbar al primer tren que recorrió aquellas tierras. Su origen se remonta a los años en que Jaime I el Conquistador ceñía en sus sienes la corona de Aragón. Durante más de medio siglo tuvo su propio Ayuntamiento, hasta que se unió a la capital levantina finalizando ya el siglo XIX. Hoy forma parte de los llamados Poblados Marítimos, uno de los distritos de Valencia. Hablamos de Villanueva del Grao, o más sencillamente, el Grao.

Llegada en tranvía

Nos dirigimos hasta este antiguo pueblo tomando la línea 5 del Metro en la estación de Xàtiva, junto a la impresionante arquitectura modernista de la terminal ferroviaria valenciana, para transbordar poco después a la línea 6 del tranvía. No tardamos en llegar a nuestro destino: Grau-La Marina.


Aquí nos espera la primera sorpresa: una hermosa fuente presidida por un busto de Joaquín Sorolla. ¿Quién, mejor que él, pintó la luz de las playas valencianas? Detrás, de telón de fondo, la portada de la antigua sede del Banco Hispano-Americano de la calle de Las Barcas, tristemente derribada en 1970. No sería este el único pintor vinculado al Grao valenciano. Aquí nació el padre del escultor Mariano Benlliure, cuyo apellido vemos en varias calles del pueblo que fue.


Origen medieval

Vilanova Maris Valentiae, o Villanueva de la Mar de Valencia, surge en 1236, tras la conquista de Valencia por Jaime I. El monarca otorgó carta puebla para la formación de una localidad en la que se construyó un pequeño puerto de madera que sirviera para la carga y descarga. Acababa de nacer el puerto de Valencia, el mismo que vio salir de España a los moriscos que Felipe III expulsara en 1609.


De aquel pasado marinero del Grao nos quedan el magnífico edificio de las Atarazanas, notable ejemplo del gótico civil valenciano. Construidas en el siglo XIV, y hoy alejadas de la línea de costa, sirvieron de almacén de aparejos y de mercancías, así como para la construcción de las embarcaciones. En la actualidad albergan una sala de exposiciones.

El municipio independiente

En 1777, la población intentó desligarse de Valencia. La iniciativa fracasó, pero los graueros no se amilanaron y continuaron en su empeño. Su empeño acabó dando sus frutos, logrando su objetivo en 1826. Siete décadas después, en 1897, Villanueva del Grao, nombre que adoptó tras lograr formar su propio ayuntamiento, fue incorporada de nuevo a Valencia.


Lo que queda del pueblo

Poco queda de aquella Villanueva del Grao que una vez fue pueblo. Y tememos que, visto el número de solares que vemos, cada vez quedará menos. No existe ya el edificio que sirviera de Ayuntamiento durante los 70 años de municipio, ni tampoco la báscula municipal que ocupó después su solar. Sí queda, ampliados sus espacios, la antigua plaza Mayor, hoy rotulada con el nombre del Tribunal de las Aguas, la centenaria institución que forma parte indisoluble de la historia de Valencia.


Aún sobrevive un viejo rótulo en que se lee Plaza de la Constitución. ¿Nos hallamos ante un valioso resto de Villanueva del Grao durante su etapa independiente, o fue colocado ya después de la anexión de 1897?

La parroquia de Santa María del Mar

En la plaza del Tribunal de las Aguas se alza la parroquia de Santa María del Mar. De orígenes medievales, el templo que se alza ante nuestros ojos es obra del siglo XVII. Anexa al templo, tenemos la Capilla del Cristo, en la que se venera el Santísimo Cristo de El Grao. Según la tradición, la imagen del Crucificado llegó a las costas valencianas flotando sobre una escalera, en el año 1411.


La estación más antigua de España

Cerca, aprisionado por un solar tomado por celebraciones, ferias y verbenas, queda el viejo edificio que viera llegar al ferrocarril en 1852. Cerrado y en desuso, su reciente restauración no es más que un pequeño parche. Ni siquiera su condición de ser la estación más antigua de España que queda en pie le salva de la desidia y el olvido de las instituciones.

Los tinglados modernistas

Junto al puerto se construyeron seis tinglados, edificios destinados a servir a las actividades portuarias. Edificados en 1914 por los ingenieros José María Fuster y Fausto Élio Vidarte, constituyen un interesante ejemplo del Modernismo valenciano. Despojados de su uso original, albergan actualmente diferentes actividades culturales.


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